Vivir y teletrabajar en época de #CoronaAventura

Por Elena Romero, Técnica de Proyectos en Conkistadores, La Nueva Formación

Ahora que ya hace una semana que se activó el Estado de Alarma, me paro a pensar en como ha cambiado mi vida en estos días… Y admito que sigue siendo igual, pero con peor color de cara y algún kilo de más. A continuación, te contaré como se están presentando esos días. 

Nunca he sido muy fan del teletrabajo. Me gusta el contacto social y poder hacer algún chascarrillo en horas de trabajo. Ahora tengo reuniones diarias online que se asemejan bastante a eso, pero más reducido (cosa que favorece a las personas que me sufren). Confirmo que me gusta el levantarme y, tranquilamente, encender el ordenador. La flexibilidad horaria me parece un fuerte, ya que puedo compaginar mi vida personal y profesional según a mi antojo. Aun así, yo que soy una tipa dura de pelar como Rebeca, admito que echo de menos el día a día en la oficina. Incluso algún que otro abrazo.

Como no todo va a ser trabajo, además de #tomarelcontrolremoto, he hecho más cosas. He explotado el contenido que diversas plataformas digitales audiovisuales que me han facilitado, me he aburrido de ver la tele, de abrir y cerrar la despensa, de hacer lo mismo con la nevera, de contar por la ventana el número de personas que atraviesan el parque que tengo como vistas… En fin, que no creo que esta rutina sea muy diferente a la tuya (Creo. Si no es así, te agradecería enormemente que me dieses la receta secreta).

También, he aprovechado para hablar con mi familia vía Whatsapp Vídeo. No sé tú, pero yo he estrenado esa aplicación con este confinamiento obligado que estoy viviendo. ¡¡Estoy comiendo más sano que nunca!! Si, como lees. Ahora que me tengo que entretener con lo que tengo a mi alcance, estoy descubriendo que el cocinar no se me da tan mal como cree mi padre. Y me estoy poniendo “como el Quico” (que no sé quién sería, pero tiene fama de ser de buen comer). También he rescatado mi pasión por la papiroflexia (pero me he terminado cansando de doblar papel). Cuando quiero desconectar, no hay nada que me funcione más que un libro. Estoy casi por la mitad de Harry Potter y el cáliz de fuego (si, me gusta la saga de JK Rowling y ¡¡no me avergüenzo!!)

¿Soy la única que está haciendo más deporte que nunca? Estoy verificando en mis carnes que no necesito pagar un gimnasio para ejercitar mi cuerpo. Así que, doy la gracias al Covid-19 para darme el empujón que nunca recibo para iniciar la Operación Verano.

Admito que no estoy en el mejor momento de mi vida, pero bueno… Sin duda, tampoco es el peor. Estos días están resultando productivos como pocos y, además, con gasto 0 (que también se agradece para la hucha de las vacaciones que SI QUE ESPERO TENER). Soy una derrochadora nata, y nunca esperaría de mi poder exprimir el tiempo de una manera tan buena. Por suerte llegará el día en el que todo vuelva a la normalidad y… ¿quién sabe? A lo mejor eso de estar en casa no está tan mal.

Te dejo un lema que difundo durante estos días: Un día más de confinamiento, un día menos para la libertad. Y verás como todo merecerá la pena :).

 

QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE.

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