Hay una relación directa entre las soft skills y el liderazgo porque estas habilidades blandas son útiles para la gestión de equipos en el seno de la empresa. Ya lo decía Séneca: «El que tiene gran poder debe usarlo ligeramente». Esta suavidad para seducir a los demás y dirigirlos hacia los objetivos es una de las virtudes que más se valoran hoy en las organizaciones. Pero para que sepas de qué habilidades hablamos, aclaremos el concepto.

Competencias para la gestión de equipos

En psicología ocupacional se considera a las soft skills como habilidades sociales que forman parte de la denominada inteligencia emocional. Su importancia es tal que se ponderan para establecer el cociente intelectual. Además, estas habilidades definen una serie de conductas relacionales. Cuando se habla de inteligencia emocional es necesario hacer referencia a la teoría de la inteligencias múltiples desarrollada por el psicólogo estadounidense Howard Gardner y de la que se puede ver un completo análisis en este artículo de eSalud.

A diferencia de las habilidades duras, que tienen que ver con la capacidad para desarrollar tareas específicas, las blandas son de índole intelectual. Para expresarlo de una manera más concisa, con las primeras se pueden hacer tareas, físicamente, y con las segundas se pueden imaginar y promover.

Entre las soft skills tenemos habilidades de comunicación, visión de futuro y visión de realidad. También se encuentra la sociabilidad, tan necesaria para hacer funcionar grupos de trabajo, la actitud proactiva, el pensamiento creativo e incluso la gestión del tiempo. En un plano más psicológico hay otras características, como la autoconfianza o la empatía. Esta última es clave para conectar con los demás. Muchas personas creen que la empatía es la capacidad de escuchar o entender a otros, pero esto no es así. La empatía va más allá, es ponerse en el lugar del otro, que es la mejor manera de entender las dificultades ajenas.

El cociente de empatía se puede hallar mediante el test ideado por el psicólogo británico Simon Baron-Cohen, y que está disponible en la web EspectroAutista para cualquier persona interesada. Son 60 preguntas que dan una puntuación cuya interpretación también se ofrece en la citada página.

Todas estas habilidades blandas, en conjunto, hacen que un individuo sea reconocido como líder por los demás. El valor de contar con una persona así es tan alto que muchas empresas dan más importancia a estas cualidades emocionales que a las instrumentales. Tal vez el candidato elegido no sepa realizar una labor técnica, pero con su aportación puede lograr que un equipo la haga mejor. Eso no significa que no pueda participar activamente, muy al contrario, su liderazgo y habilidades directivas pueden servir para cerrar negociaciones y ayudar de forma decisiva en la toma de decisiones.

En resumen, las soft skills y el liderazgo van de la mano. Su importancia para las organizaciones crece y esto demuestra que las emociones no están reñidas con el mundo empresarial. Hasta Séneca parece anunciarlo al escribir que «un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que solo le falta abrir la boca para caer en ella». La inteligencia y la pasión no son separables.

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