Las compañías de hoy, como las de ayer, necesitan gestionar grupos humanos para alcanzar una serie de objetivos. Pero los tiempos cambian, y con ellos los grupos humanos; por lo tanto, la figura encargada de la gestión de dichos grupos también deberá cambiar para adaptarse a ellos. Eso explica el surgimiento del liderazgo empático, el cual, aunque suene un poco paradójico, se está imponiendo poco a poco sobre el liderazgo autoritario tradicional, tan familiarizado con la imposición de voluntad e ideas.

Pero ¿quieres conocer las razones que explican este cambio de valores? ¿Te gustaría quizás saber en qué consiste este tipo de liderazgo? Te lo contamos todo a continuación.

¿Por qué liderazgo empático?

Como ya hemos dicho, los tiempos cambian. Y en estos tiempos estamos encaminados hacia sociedades menos jerarquizadas, más colectivistas y en las que el consenso adquiere un papel relevante. Quizás por eso figuras de la talla de Nelson Mandela son recordadas como el ejemplo a seguir. Tal y como destacaba John Carlin, corresponsal de The Independent en Sudáfrica cuando Mandela se hizo con la presidencia: “Un líder no intimida, acoge”.

Son muchos y muy variopintos los medios que, en los últimos tiempos, han publicado artículos sobre las cualidades que debe reunir hoy en día cualquier líder eficaz: La Razón, La Opinión de Murcia, 20 Minutos…Y lo cierto es que todos ellos destacan a la empatía como uno de los aspectos fundamentales de todo buen líder. Estos dos últimos medios, precisamente, se han hecho eco de las conclusiones extraídas por la empresa de asesoramiento especializada Michael Page, la cual afirma que lo que de verdad caracteriza a los buenos líderes es la comprensión y la cercanía con sus equipos.

Las cualidades del buen líder empático

Como sabes, lograr que los grupos humanos tengan una visión clara sobre sus tareas y objetivos y que, además, se mantengan debidamente motivados, no siempre es sencillo. Esa es la habilidad que debe cumplir un buen líder; y en estos tiempos, eso no se consigue mostrándose como una figura de autoridad que se impone con un estilo agresivo, y a la cual le importará un bledo las necesidades de los trabajadores. Muy al contrario, el líder que se necesita hoy debe ser capaz de ponerse en el lugar del otro: no solo de los miembros de su equipo, sino también de los consumidores, a fin de entender las necesidades (tremendamente cambiantes) del mercado. Así pues, el líder empático deberá desarrollar principalmente estas cinco facultades:

– Frente a la arrogancia y la soberbia, humildad en el trato con los liderados.

Flexibilidad para mantener la autoridad. La última palabra la tiene el jefe, pero la rigidez injustificada ya no sirve.

Pasión y actitud enérgica para transmitir los valores al grupo.

– El conocimiento debe sustentar en todo momento al liderazgo. La respetabilidad se gana con aptitud y méritos.

– Demostrar confianza respecto a las capacidades de los integrantes de los equipos, sin dejar de preguntarles sobre cómo desean ejecutar sus labores.

Ahora ya sabes que el liderazgo empático lo ostenta aquel que ha comprendido cómo afecta cada acción sobre sus subordinados, y busca el éxito desde ahí. Si quieres saber más, ¡consúltanos!

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