Que vivimos en un sistema fundamentado en el consumo es algo que ya sabíamos. Que el mundo online está muy presente en casi todos los hogares, también. Si juntamos ambas cosas (algo que era inevitable), ¿qué nos queda? La transformación paulatina de consumidor a consumidor digital. Un perfil de comprador con sus propios hábitos, preferencias y un modus operandi bastante concreto que deberás conocer. Y para eso estamos nosotros aquí: para contártelo.

El consumo en línea: una tendencia al alza

El mundo se encuentra en constante cambio. Y como en todos los cambios, existe un periodo inicial repleto de incertidumbre, recelo y desconfianza. El comercio electrónico, claro está, tuvo que pasar también por ello, cual si fuera su personal varicela. Pero la superó. Vaya que si la superó.

Poco a poco la gente fue perdiendo el miedo a comprar por Internet, gracias, entre otras cosas, a la ingente cantidad de información disponible orientada a evitar los riesgos, como demuestra esta publicación de la Junta de Andalucía.

Lo curioso es que el panorama ha pasado de la cautela inicial al completo ‘bombazo’, azuzado entre otras cosas por campañas anuales como la del Black Friday. El informe “Tendencias, usos y hábitos de consumo en Internet España 2018” de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación da buena fe de ello:

El 59 % de los españoles ya realizan compras por Internet. La cifra ha crecido un 10 % respecto al año anterior.

– El 26 % realizó al menos una compra a través de su dispositivo móvil.

– El 71 % buscó información por Internet antes de comprar un producto, mientras que el 74 % visitó al menos una tienda online.

El perfil del consumidor digital

Con Internet, la forma de comprar se ha transformado radicalmente. Veamos cómo funciona el consumidor online:

Busca online, compra offline (y viceversa). Esto ocurre sobre todo en el sector de la moda, donde probarse las prendas resulta fundamental. Pero claro, esto no se puede hacer por Internet (o al menos, todavía no).

– La compra se efectúa a través de diferentes dispositivos. Cada vez más gente compra a través del móvil o la tableta, por lo que debes prestar atención al diseño responsive, que es la optimización de la web para adaptarla a estos dispositivos.

Disponibilidad 24/7. Y es que el usuario puede querer realizar su compra no solo desde cualquier lugar, sino también en cualquier momento del día.

– La importancia de las redes sociales. El comprador digital es usuario de las principales redes sociales, y busca y sigue a sus marcas favoritas a través de ellas. Así pues, debes estar presente y preparado para atenderle; no en vano, él buscará también un trato personalizado y directo.

– Está bien informado. Suele comparar, consultar opiniones y conocer las diferentes promociones y ofertas presentes en el mercado online.

– Es impaciente. Por ello, el proceso de compra debe ser lo más ágil posible. De lo contrario, abandonará tu página y se decantará por la competencia.

Si eres capaz de adaptarte a las exigencias del consumidor digital, tendrás mucho terreno ganado. Y en Conkistadores queremos ayudarte a conseguirlo.

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