La escucha activa es, sin duda, una de las claves en el éxito de los líderes de este siglo. Esta habilidad requiere una formación experiencial y es posible desarrollarla y cultivarla durante toda la trayectoria profesional.

Cualidades necesarias para el liderazgo de equipos

La escucha activa consiste en entablar un diálogo directo, sincero y eficaz para obtener un resultado concreto. Tras la conversación, ninguno de los interlocutores regresará a su posición de partida, por lo tanto, habrá sucedido un cambio. ¿Qué cualidades se necesitan para ello?

Empatía para ponerte en el lugar del otro, para pensar o sentir como él y entender lo que hace.

Paciencia para no tener prisa, para atender y centrarte en lo importante.

Atención para interiorizar lo que dice tu interlocutor, así como la manera en la que lo expresa.

Ejercicios para mejorar la escucha activa

Para realizar una escucha activa es necesario que controles tu propia mente, formules las preguntas adecuadas, ofrezcas un feedback constructivo y memorices las líneas principales del discurso del interlocutor.  

Con los siguientes ejercicios podrás desarrollar esta escucha activa para conseguir incrementar el nivel de atención y concentración de tus equipos de trabajo. Según el MIT, gracias a la escucha activa profundizarás en otros prismas distintos, obtendrás mayor información y podrás cooperar mejor con otras personas.

Respeta los silencios

Al igual que en una negociación con rehenes, resulta más eficaz escuchar que hablar. Debes aprender a sentirte cómodo con los silencios, ya que proveerán tiempo para encontrar las palabras apropiadas, relajar la tensión y apartar la actuación emocional e implementar la racional.

Solicita información con preguntas adecuadas

Una pregunta abierta es útil, pero una pregunta que comience por un ‘Por qué’ puede poner en tela de juicio a tu interlocutor y situarlo a la defensiva. Las preguntas retóricas, por su parte, hacen que el interlocutor se sienta involucrado en la conversación.

Interrumpe sólo si es imprescindible

Una interrupción implica que no te interesa lo que el otro te dice. Por ello, es mejor que evites sugerencias o preguntas que puedan desviar la conversación hacia otro lugar.

Repite lo que acabas de oír

Algunos investigadores afirman que repetir tres o cuatro palabras de la última frase denota que estás escuchando. Es la forma más sencilla de hacerlo.

Evita errores típicos

Existen errores muy típicos como, por ejemplo, tener una actitud compasiva o acabar las frases por la otra persona, lo cual denota que tienes prisa en que finalice su discurso.

También es habitual dejar que tu interlocutor divague. No obstante, no debes tener miedo a redirigir la conversación en caso de ser necesario.

Resume las conclusiones de la conversación

De este modo, creas un mayor compromiso oficializando todo lo hablado. Incluye las emociones y elementos más importantes para tu interlocutor.

En definitiva, con la escucha activa puedes ayudar a avanzar hacia otra etapa en la que podrás dar tu opinión de forma legítima, aconsejando o persuadiendo desde tu propio contexto. En Conkistadores podemos ayudarte a conseguirlo y a que la comunicación sea más fluida y efectiva.

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