Deja de calentar la silla y trabaja por objetivos.

Comienza a aplicar esas prácticas que mejoran el trabajo y que harán crecer a tu equipo.

Las largas jornadas sentadas en una silla han existido desde el colegio. Estamos completamente seguros de que, en más de una ocasión, te han dicho lo de “ir a calentar la silla”. En cualquiera de las diferentes etapas por las que has pasado (colegio, instituto, universidad, trabajo…). Y, por desgracia, esa afirmación no es falsa.

Nuestro mercado laboral está caracterizado por ser presencial. De hecho, en numerosas ocasiones, el ir menos de 8 horas a la oficina es cuestionable. 

España es el país europeo que más horas le dedica al trabajo. Y también el reconocido como el menos productivo. Por lo tanto, estamos en la obligación de hacernos la siguiente pregunta:

¿Pasar más tiempo en la oficina es sinónimo de productividad laboral?

Convencidos, decimos firmemente que NO

Tenemos que luchar por instaurar un sistema de trabajo semipresencial-remoto que posibilite la conciliación personal y laboral de los trabajadores. Y lograr una cultura laboral basada en la obtención de resultados (independientemente de las horas que se le dediquen).

La situación de teletrabajo forzoso nos ha demostrado que estamos en la obligación de aprender a trabajar por objetivos independientes. Y de ejercer un liderazgo remoto fuera de obligaciones presenciales.

En esta experiencia obligada en remoto que hemos vivido, podemos decir que los resultados obtenidos han sido mejor que los que esperábamos. Entregas a tiempo, toda la flexibilidad que la situación permitía, conciliación y trabajo por acciones. Por lo tanto, hay que continuar perfeccionando esta táctica de trabajo con aportaciones de mejora que permita el crecimiento continuo.

¿Sabes que debes hacer para empezar a trabajar por objetivos en tu equipo? Te dejamos algunos pasos a seguir para conseguirlo:
Potencia la responsabilidad y el compromiso de tu equipo.

Trabajar por objetivos requiere de un equipo capacitado para trabajar de manera autónoma. Por lo tanto, cada miembro tiene que responsabilizarse de sus acciones a cumplir.

Reparte los objetivos que se deben alcanzar.

Y que cada uno centre sus esfuerzos en tareas y acciones determinadas. De esta manera, aumentará la productividad y cada miembro dará lo mejor de sí mismo en sus quehaceres. 

– Conoce los fuertes que tienen y explótalo (en el buen sentido de la palabra).

Empleados motivados con este estilo de trabajo saca lo mejor de ellos. Descubre hasta dónde pueden llegar, conoce sus límites y úsalos a favor de la organización. Además, ven que su vida laboral es compatible con la personal, desempeñándolo a la vez cuando sea necesario. 

Olvídate de horarios preestablecidos y deja que cada uno marque los suyos.

No juzgues si alguien de tu equipo trabaja a horas diferentes a las tuyas. Valora el resultado final que estamos completamente seguros de que poco tendrá que ver con la hora a la que lo haya realizado.

Mide los resultados obtenidos y te convencerás tú solo.

Y no los económicos, sino los beneficios indirectos obtenidos. Clima laboral, motivación personal de cada trabajador, resultados de equipos, trabajadores contentos… Todo suma y os hace más fuertes. 

Organización y trabajadores alineados.

Y eso les hace conducir en el mismo sentido. La organización notará que todo fluye más y mejor. 

Lograr crear estas rutinas no se consiguen de la noche a la mañana. Por lo tanto, te recomendamos que, si todavía no practicas nada de lo anterior mencionado, comiences a hacerlo. 

Así, afirmaremos que tu empresa está preparado para las tendencias del futuro.

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